En su interior, sentía como todo iba desvaneciendo, sentía
que la soledad se apoderaba de la única salida factible a un posible desahogo,
de pronto creyó encontrar solución, ya no solo miraba su entorno, si no también
lo podía ver, luego de un leve suspiro, parecía aliviado, quizás no del todo,
pero podía valerse y sostenerse en sí mismo.
Las horas pasaban, el sujeto inmobil veía como
las agujas del reloj danzaban de una forma fuera de lo común, de un momento a
otro, el sueño comenzó a hacer incapié en su conciencia, ya su amargura pasó a
ser parte de un extraño suceso, lo que ahora acongojaba era el cansancio, se
levantó, miró, se sentía desorientado, observó a lo lejos un largo pasillo, sin
pensarlo se adentró en él, la soledad era su única compañera, llegando al final
divisó una habitación, parecía ser su dormitorio de infancia, se recostó en la
cama, se dejó llevar y quedó rendido en un largo viaje ante los brazos de la
inconsciencia.
que lindo lo que escribiste . Muy inspirador, aunque algo depresivo. Saludosss!
ResponderEliminarMuchas gracias, y si, casi siempre escribo cuando necesito desahogarme, soy nuevo en esto, como accedo tu blog? Saludos.
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Eliminares que aun no edito el perfil de mi blog pero cuando este listo te aviso, espero que sigas escribiendo mas cosas!
ResponderEliminarSi tengo algunas notas que iré subiendo, cuando tengas listo tu blog me avisas, saludos.
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